lunes, 1 de octubre de 2007

Reflexión acerca del éxito de facebook

Empezaré por lo que se dice.

Se dice que tiene éxito por: la gestión de la privacidad, porque han abierto la plataforma a terceros y así cualquiera puede desarrollar aplicaciones (como si fuera un sistema operativo web), porque es fácil de usar y tiene un diseño simple, porque "ya no es sólo para universitarios" sino que lo puede usar cualquiera, y porque los datos de la gente y sus relaciones son reales.

Para esta parte he usado artículos de: María Frick en el blog de Martín Varsavsky, Eric Auchard en El Mundo, Inmaculada Castellanos en la web de acens, Michael Pick en Robin Good (best), y Laura Locke en Time.

Desde mi punto de vista, ni facebook es tan fácil (casi ninguno de mis amigos mantiene vivo su perfil porque no lo entiende), ni tiene un diseño simple (ídem, entraron y nada más), ni gestiona bien la privacidad (por lo menos no lo hace como a mí me gustaría). Abrir la plataforma ha sido bueno, pero añade complejidad. Para mi comunidad de amigos lo único bueno que tiene es que ya tengo otra forma de estar en contacto con ellos, y con suerte, esta forma de contacto será algo más permanente en el tiempo que mi ubicación física.

Sin embargo, es genial para los que entendemos cómo usar la web 2.0, es genial para curiosear y ver nuevas aplicaciones, es genial para los que pasamos muchas horas delante de la pantalla interactiva, y somos estos los que decimos que facebook está tan bien, pero en realidad no está tan bien. Y lo peor, es que los caminos por los que podría mejorar ya los tiene bloqueados.

Facebook no es el fin, no es la aplicación definitiva, es pionero y gusta, gusta eso de que la propia comunidad pueda participar más allá de proporcionar contenido, sino además creando "widgets", es más abierto que otras comunidades, y eso le da mayor potencial de crecimiento, ha explorado una nueva dimensión y le está saliendo bien. Sin embargo está cometiendo errores.

La gestión de la privacidad no es tan flexible, toda mi red tiene un único o dos niveles de acceso a lo que yo hago, y si tengo diferentes grupos de amigos todos ven todo, y eso no interesa con el paso del tiempo. Con el paso del tiempo los amigos cambian, tus ambientes de relación son diferentes, hasta uno mismo cambia. ¿Qué hago entonces con facebook? ¿Me creo otros usuarios?

El abrir las APIs ha sido una interesante maniobra, pero ahora uno puede encontrarse centenas de aplicaciones, y hasta varias aplicaciones que hacen lo mismo. ¿Qué tipo de control tienen sobre las aplicaciones que seguirán apareciendo? Demasiada confusión para nuevos usuarios. Genial para los que estamos acostumbrados para todo esto, pero no todos mis amigos lo están, y no tienen porqué estarlo. De hecho, más de la mitad ni siquiera han aceptado la invitación que les envié porque pensaban que eso de facebook era más spam. Alguno llegó a registrarse y ahí lo dejó, sin siquiera una triste foto. A estas alturas es difícil buscar simplicidad para usuarios novatos.

No deja de ser un interesantísimo fenómeno, disruptivo, pero habrá más y mejores. Esto no ha hecho más que empezar.

1 comentario:

Jesus Monleon dijo...

Estoy de acuerdo con tu post. Aunque cada día me gusta más Facebooks