viernes, 5 de octubre de 2007

Reflexión acerca del mercado, el espacio y el tiempo

Quería compartir una reflexión acerca de la influencia del espacio y el tiempo en el mercado. No se trata de hablar de "the world is flat", se trata de reflexionar acerca de su evolución.

En épocas prehistóricas existían intercambios entre personas en función de los intereses de cada uno, para ello tenían que estar en el mismo espacio en el mismo tiempo para que la transacción ocurriese.

Con la llegada de los transportes se hizo posible hacer intercambios con mercancías que de forma natural se encontraban en otra parte: pasaba cierto tiempo hasta que se encontraban disponibles en otro lugar para completar la transacción. La moneda desvinculó tiempo y valor de los bienes, permitiendo intercambios desacoplados de estas variables a través de ese bien intermedio. Es decir, no hace falta que cambie alcachofas por remolachas, puedo cambiar alcachofas por monedas en un instante, y en un instante posterior monedas por remolachas. El tiempo intermedio entre transacciones dependía del transporte y de las infraestructuras.

Los comerciantes hacían llegar a los mercados bienes escasos y codiciados de lugares lejanos tras un retardo considerable. Lo que no traía el comerciante ni existía.

Muchos años más tarde llega la radio, y luego, más importante aún, el cine y la tele. A partir de ese momento ya no hace falta que el comerciante exponga, la tele expone y la gente demanda. Las cadenas de distribución proveen y la gente compra en los supermercados (sí, de hecho son super-mercados). Ahora exponer es más rápido y barato, ya no hace falta que el comerciante compre y transporte para mostrar algo al potencial comprador, se reducen los tiempos de venta, pero el que compra todavía tiene que desplazarse. Hablamos de bienes físicos.

Surgen otro tipo de bienes no físicos, que se pueden comprar a distancia, como los seguros, aunque habría que ver si un seguro es un bien o un mal... Si todo va bien un seguro no sirve para nada, y si las cosas van mal tienes dos problemas, lo que va mal y el seguro. Volviendo al tema, la virtualidad del bien agiliza la transacción.

Sigamos adelante, y llega Internet, el software, y otros bienes intangibles. A través de Internet se pueden comprar bienes físicos o no físicos: el vendedor expone sin apenas coste (a no ser que promocione), el que compra encuentra lo que quiere en instantes, y si el bien no es físico lo obtiene al instante.

Internet hace que las dimensiones espacio y tiempo del mercado tiendan a cero. ¿Qué tipo de evolución cabe en un mercado de este tipo? ¿Proporcionar el bien físico de forma instantánea? Es sólo se puede con teletransporte. Es más, si los objetos físicos se pueden crear con información, y apuesto a que sí, ni siquiera hace falta transporte: teleformación.

Eso me lleva a otras ideas, y son: si las cosas son información y se pueden crear, uno qué compra, ¿licencias? ¿la energía y el tiempo que cuesta crear las cosas? ¿el uso del aparato creador de materia? ¿un poco de todo?

Otra opción, más que tangibilizar el bien físico, puede ser virtualizar la realidad. Sí, hablo del metaverso.

Lo único que quiero transmitir es que la evolución en las perspectivas espacio y tiempo ha llegado a su fin.

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