lunes, 22 de enero de 2007

El valor del arte

La música y las historias (libros o películas de cine) son artes, como lo es la pintura. De siempre es sabido que el arte adquiere valor con el tiempo. También tiene más valor si es deseado por más gente, y para ser deseado tiene que resultar estimulante en alguna forma para las personas que lo desean. Los coches, los relojes, los sellos, la cocina... pueden considerarse artes. Incluso diría que los juegos pueden considerarse arte. ¿Te comprarías el Arkanoid o el Tetris original?

Para desear el arte tenemos que estar en contacto con él: visual, auditivo, táctil... Tiene que generar sensaciones que queramos volver a sentir. Muchas veces, pagaríamos por ello.

Otras veces, simplemente por conocer el artista deseamos tener su nueva creación sin haberla sentido siquiera.

A mi ver existen curiosas paradojas mal gestionadas en el mundo que nos rodea.

La música por ejemplo se divulga gratuitamente a través de la radio o internet. Cuando la gente la desea la compra o la copia para volverla a escuchar cuando desee.

Aquellos a los que les gustan mucho esas canciones las compran, asisten a los conciertos, quieren todo el material original, siempre que puedan adquirirlo. Tanto más estarán dispuestos a pagar cuanto más valoren el arte generado por el artista, y, por tanto, más valoren al artista.

Curiosamente, si un gran artista saca un nuevo disco, su precio será superior al del resto de discos, y luego su precio bajará y bajará. Baja simplemente porque las tiendas quieren deshacerse del stock y buscan a un público que no valore tanto la música o al artista.

¿Qué ocurriría si las ediciones de discos fueran limitadas? ¿Cuánto costarían los discos? ¿Y si llevasen número de serie? ¿Cuánto costarían las re-ediciones del disco? Tras re-editar, ¿cuánto pasarían a costar las primeras ediciones?

En mi humilde opinión, las copias y la difusión gratuita del arte está bien, genera mayor demanda, lo que puede representar un mayor beneficio SI SE GESTIONA ADECUADAMENTE. Sólo imaginarme a los gigantes de la distribución (El Corte Inglés, FNAC, Carrefour, etc.) peleándose por las unidades o la exclusiva del último disco de Madonna me entran escalofríos.

Las discográficas y los artistas ganarían más dinero gestionando adecuadamente la demanda y permitiendo la libre difusión de su arte. ¿Qué sería del arte si nadie lo conociese? Los artistas tendrían que pagar a la radio por emitir su música, en vez de cobrar derechos de autor.

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